LTIMAS NOVEDADES 16 FEB 2016

Thanks God for the Marketing.

Te presentamos el caso de la agencia "La Machi" ganadora del Gran Premio Mercurio de Plata 2015, contada por su CEO, Juan Della Torre.

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Thanks God for the Marketing.

Hace unos años trabajando en una agencia con mucha presión, corridas, salí un rato y entré a una Iglesia. Día de semana, medio vacía, la viejita de secretaría, y en el corcho de los anuncios una fotocopia de fotocopia, A4, Times New Roman decía: “Información de Bautismos” y un teléfono, ni siquiera un mail.

Al lado, otra: “Cursos prematrimoniales, obligatorios”.

Miro a la viejita: ¿Lo hizo usted? Asintió orgullosa. Ahí pensé, ¿cómo es que pasó esto? ¿Cuándo pasó? Si la Iglesia hizo el plan de marketing perfecto… Si, los invito a que repasemos las 4P aplicadas a la Iglesia Católica:

  • Producto: La Vida Eterna.
  • Precio: $0. A lo sumo un trueque: amar a Dios y al prójimo.
  • Plaza: Cada rincón de la tierra: una parroquia en cada pueblo.
  • Promoción: es el reason why: “ir por el mundo anunciando el Evangelio”.

Con este Plan de Marketing, un emprendedor con 12 followers fundó la primera agencia de comunicación. Su producto principal, la Biblia, es el mayor best seller de la historia. Su logo es brillante.

Incluso las “nuevas” técnicas ya las venía usando. Los curas hace 2000 años hacen storytelling cada domingo. Las grandes catedrales son centros de experience marketing con el mejor branded content de la historia: Miguel Ángel, Leonardo, Mozart, Bach...

Pero analizando la situación entendí lo que habia pasado:

La Iglesia venía siendo cuestionada. Benedicto XVI no era muy popular; empezaban a filtrarse escándalos por intereses en el Vaticano. Encima, cuando  todos los jóvenes (y no tanto) se sumaban a la revolución digital, la Iglesia siguió aferrada al mundo offline. Su comunicación contaba con acceso limitado a nuevas tecnologías, por lo que iba cayendo el TOM y la participación de sus fieles (-23% - ACI 2008, Annuario Pontificio 2012). En sólo 50 años había perdido más del 20% de sus fieles en Latinoamérica (Pew Reseach Center, 2014).

Y ese mal afectaba también a otras buenas causas. Las ONGs también tenían sus problemas:

En general no tienen agencias, ni cuentan con profesionales de la comunicación, ni con los presupuestos de las empresas. Excepcionalmente alguna trabaja con una agencia importante haciendo campañas orientadas a ganar premios y no a producir un cambio permanente o encontrar la rentabilidad con el trabajo diario..

Acá hay algo, una oportunidad y una necesidad.

Tenía que dedicarme a mejorar la comunicación para las buenas causas. ¿Alcanzaba con “acercar ayuda”? ¿Sería suficiente “colaborar” o hacer voluntariado desde mi campo de expertise? ¿O debía crear un modelo de agencia balanceada entre instituciones sin fines de lucro y clientes “tradicionales” para asegurar la rentabilidad? Nada de eso parecía ser suficiente para cambiar el paradigma de la comunicación de las buenas causas.

Me fui a recorrer el mundo, a aprender cómo se comunicaban las buenas causas. Desde un monasterio budista al Vaticano. Encontré el domicilio de la Dirección de Marketing de la Iglesia. Sólo que ellos la llaman ¨Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales”. Llego, toco timbre y me atiende un cura: “Hoy es viernes por la tarde, ya no trabaja nadie a esta hora, pero pase, cuentemé”. Nos quedamos horas conversando.

Ya en casa, junto a mi mujer empecé bajar todas esas ideas y experiencias. Para ser competitivos teníamos que estar cerca del lugar dónde pasaban las cosas, pero contando con el talento creativo de Argentina. La agencia tenía que prestar servicios múltiples para poder satisfacer la demanda. Si les íbamos a pedir a las organizaciones sin fines de lucro que arriesgaran y se profesionalizaran, nosotros debíamos hacer lo mismo. Y para lograrlo era necesario cambiar el paradigma que dice que está mal hacer el bien y cobrar por ello.

Nos planteamos algunas metas claras. Teníamos que:

  • Ser independientes, no depender de donaciones.
  • Ser autosustentables y llegar al punto de equilibrio en 2 años.
  • Trabajar exclusivamente para clientes que produjeran buenas causas.
  • Hacer más profesional su comunicación, amigándola con las plataformas y tecnologías actuales.

A medida que fuimos generando trabajo, reinvertimos incorporando profesionales con experiencia en agencias de primer nivel.

Comenzamos a trabajar con un proyecto surgido de esa reunión en el Vaticano: La Red de Oración del Papa, cuya oficina de Portugal nos contó que necesitaban estar presentes diariamente en la vida de los jóvenes.

Pensamos en el medio que más usan, que fuera personal e íntimo: El celular. Hicimos una app para rezar todos los días. La llamamos: Click To Pray. Como rezar cada día te cambia le pusimos un logo que cambiaba cada día. Y la rodeamos de un ecosistema digital de redes sociales, videos y web.

La primer versión para Portugal alcanzó a más de 100.000 usuarios en 3 meses, se hicieron más de 14.000 descargas de la app, en 120 países.

La prensa lo recibió muy bien.

Y tuvimos el visto bueno de Su Santidad Francisco I. Todo se logró con una inversión en medios de €0.

A nivel interno, a 2 años de iniciar actividades, alcanzamos el punto de equilibrio. (2014)

El 100% de nuestros clientes son entidades de buenas causas.

Nuestro nombre empezó a aparecer en la prensa especializada.

Comenzamos a recibir llamados de clientes y prospects.

Continuamos incorporando profesionales de amplia trayectoria en agencias internacionales.

Probamos que se puede trabajar desde Argentina y Barcelona para el mundo y que no es necesario ganar mal haciendo el bien.

En definitiva, rompimos el paradigma.

 

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