Como un equilibrista en una cuerda a gran altitud, la persona de marketing se mueve siempre en procura de un nuevo equilibrio, ya que el lugar en el que estaba antes de subirse a la cuerda no le llevaba a ningún lado. Ese equilibrio inestable, y a la vez dinámico, es el que le permite avanzar rápidamente hacia su objetivo utilizando de manera armónica toda su musculatura.

Afortunadamente en marketing el error puede no ser mortal porque nosotros mismos elegimos a qué altura ponemos la cuerda. Si investigamos previamente, si hacemos pruebas pilotos, market tests, si utilizamos análisis de datos, habremos puesto la cuerda a medio metro de altura. Si nos dejamos llevar por la intuición, será una soga sin red entre dos altos edificios. Quizá lleguemos a la otra punta, pero un pequeño error será mortal.

La audacia que siempre se requiere a la gente de marketing es en realidad la búsqueda de un nuevo equilibrio. Que consiste en detectar:una oportunidad de mercado y aprovecharla a pleno

  • el precio óptimo para cada segmento
  • los canales de llegada 
  • las aspiraciones inimaginadas o no expresadas
  • la formación de las percepciones de valor
  • las emociones y sentimientos a los que apelar
  • los procesos decisorios de los potenciales clientes
  • compromisos sustentables con la comunidad

Ese nuevo equilibrio que buscamos cuando nos desempeñamos en marketing, dinámico por naturaleza, es el que impulsa el desarrollo de mercados, empresas y, en definitiva, de las personas que habitamos el planeta.


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