Adoptar lo positivo que genera el gran cambio

Este giro inesperado que recibimos hace un poco más de 3 meses, generó una “ultra simplificación” y vuelta a lo básico en muchos aspectos, pero también una complejización y avance en muchos otros. 

Muchos negocios y servicios se retrotrajeron a ofrecer lo mínimo indispensable, y a su vez buscando la manera más tecnológica para hacerlo, buscando llegar a sus consumidores de maneras creativas y utilizando la tecnología, que en muchos casos venía siendo postergada para un futuro. Eso mismo sucedió en los consumidores, quienes dejaron de consumir lo que no era estrictamente necesario, pero a su vez, acercándose, en algunos casos, a la tecnología por primera vez, o implementándola como algo cotidiano en otros. Acá es donde a veces la reflexión de que “volvimos a lo básico” es paradójica, dejamos de consumir lo que nos es necesario y nos dimos cuenta de que podemos vivir sin ello o comprando menos cantidad de cosas, pero aumentando el uso de la tecnología, que no es básica y afortunadamente nos permite llenar ese vacío con todo el universo de compras, entretenimiento y pasatiempos que nos ofrece. 

Estamos en una época, más allá de la pandemia, en que la intimidad y la privacidad son bien valoradas. Sin embargo, comenzamos a desnudarnos a través del uso de las herramientas tecnológicas. Los vivos de famosos e influencers, cuya imagen se veía tan mágicamente cuidada, la incógnita de “como será la casa de..”, ver a tu jefe a través de una videollamada en su casa, a un cliente en esa misma situación, en muchos casos se sacaron el velo, mostraron su vida real, su casa, sus rincones cotidianos no tan cuidados para la foto y se empezaron a humanizar esas “estrellas” que veíamos a través de las cámaras previo a un proceso de producción. Esta es otra de esas sensaciones que nos muestran de que estamos todos en el mismo barco, la situación que estamos atravesando nos toca a todos de alguna u otra manera, pero sobre todo nos hace dar cuenta de que ese famoso o influencer, tu jefe o super cliente que veías tan impecable y con una vida mágica, también es persona, y que si no se maquilla y no se produce es alguien que lo vemos más a nuestro alcance. Esto también “envalentonó” a muchos que bajo este contexto nacieron como nuevos influencers haciendo sus videos caseros, desde su casa, ahora a la misma altura que esos super celebrities y personajes que veíamos como inalcanzables. 

Otra sensación que rescato es la manera en la que ha cambiado la relación y el “contrato” entre consumidor y cliente. Tenemos instalado, como asesores y consultores el permanentemente satisfacer al cliente, con el pensamiento de que “él nos elige” y nosotros agradecidos de que eso suceda. También muchas veces bajo el pensamiento de que aunque no nos agrade mucho ese cliente o esa marca, no importa, igual se acepta porque es trabajo. Este gran cambio que estamos viviendo ha puesto en evidencia los valores reales de cada uno de nosotros, y nos ha permitido ver más allá del negocio y de la ganancia material. Nos ha permitido darnos cuenta con quién elegimos seguir y a quien decidimos decirle que preferimos no continuar, porque esto ha tocado el interior de cada persona, generando concordancia o discordancia con los valores de los otros. A su vez, auto-conociéndonos más, valorándonos más y dándonos cuenta de que lo que hacemos es mucho más gratificante y lo hacemos más felices si nuestro cliente, que bajo esta mirada se transforma en “nuestro equipo” se alinea con nuestros valores. Bajo esta mirada, el cliente ahora pasa a ser un par, a quien respetamos, y con quien nos involucramos, pero dejó de ser el “rey” a quien tenemos que aceptarlo aunque no nos agrade. En este momento empezamos a elegirnos mutuamente, a trabajar en línea, por un objetivo común y con un entendimiento natural y un compromiso real. Considero que esto resulta en un trabajo mucho más auténtico, por lo tanto con mejores resultados, porque no estamos juntos por un acuerdo económico, sino que el acuerdo viene antes de eso y resulta en gratificación económica mutua sin lugar a dudas. Si aún no han tenido la oportunidad de evaluar a cada uno de sus clientes bajo esta mirada, los invito a hacerlo, ayuda a conocerse a uno mismo, al equipo interno, al valor que tenemos como profesionales y a darnos cuenta también del valor que tenemos para los clientes, que en esta realidad notamos que es más grande del que suponíamos. 

Saquemos lo mejor de este momento, aprovechemos el cambio para re-encontrarnos, re-valorarnos y limpiar todo lo que no nos permite avanzar. Tratemos de elegir y no solo ser elegidos, el resultado puede ser maravilloso para todos. 


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