Es lo que se escucha repetidamente por estos días. Y no deja de ser cierto. Pero no es solo el mundo, que dicho así, parece tan independiente de nosotros, los humanos. Somos sobretodo, las personas que lo habitamos, las que ya no seremos las mismas. Esta ha sido una experiencia inédita para todos; líderes y pueblos, ricos y pobres, enfermos y sanos. Un suceso que nos ha igualado en los valores mas profundos de lo humano, que ha puesto en carne viva nuestra vulnerabilidad y ha hecho que cualquier mortal consciente tome perspectiva del valor de las cosas. Una catástrofe inesperada que nos enrostró que prescindir de ciertos consumos que otrora definían en gran medida nuestro bienestar, no pone en jaque nuestra digna existencia. Menudo desafío de reconexión para las marcas de bienes y servicios. Jamás tanto como hoy, cobran fuerza el valor de la empatía, la prudencia, el esfuerzo compartido, la solidaridad, el sentido de la ubicación y la palabra justa a la hora de comunicar, el mensaje genuino, la sostenibilidad auténtica, el destierro del oportunismo. El nuevo equilibrio será el HUMARKETING.

Y aunque llegue la vacuna, presumo que no habrá vuelta atrás.


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