Una pequeña reflexión sobre cómo el miedo puede ayudarnos a resignificar nuestra nueva realidad en tiempos de pandemia

El 20 de Marzo se decretaba la cuarentena obligatoria en Argentina y yo me encontraba a días de cambiar de trabajo. Sin quererlo, una realidad de distanciamiento social y barbijos, se transformó en el marco de esta nueva etapa en mi carrera.

Comenzó Abril y luego de dos años de esfuerzo y aprendizaje, llegó el día de abandonar uno de los mejores lugares donde trabajé: Tiendanube. Había que decir adiós a muchos amigos, líderes y proyectos, cargar en la mochila toda mi experiencia en marketing digital y salir de nuevo a la cancha en este clima tan raro. El partido pintaba bravo y el contexto del mundo no ayudaba en nada. Respiraba un ambiente de mucho temor y pocas certezas. 

El objetivo inmediato de mi nuevo trabajo era formar un equipo in-house local de marketing y juntos llevar adelante un proceso de rebranding y transformación digital en Elpra, una histórica empresa argentina de acumuladores y vehículos eléctricos.

Se pueden imaginar que el miedo sobrevoló el proyecto desde el día uno, pero lo más interesante es que sin darnos cuenta lo enfrentamos como un desafío más y nunca se transformó en una excusa para quedarnos quietos esperando tiempos mejores. 

Hoy, dos meses después, podemos mirar hacia atrás y resignificar todo ese miedo que sentimos junto al equipo durante aquellos primeros días de Abril. Sin dudas, puedo afirmar que fue una enorme suerte comenzar a encarar este desafío en plena cuarentena y es sorprendente como a la distancia todos esos ingredientes para un desastre, terminaron creando grandes oportunidades que aprovechamos naturalmente. 

Y ese es el motivo de este artículo, compartir con ustedes como esta nueva realidad que transitamos y que en su momento nos asustaba y nos paralizaba, se transformó en una herramienta que ayudó a potenciar las tareas del equipo, acercándonos más rápido a nuestros objetivos. Les comparto algunos ejemplos:

Como era de esperarse la demanda normal de la empresa, se vió afectada y por esa razón fue necesario adaptarse rápidamente. El incansable trabajo del campo, del transporte de carga y de muchos otros sectores productivos del país que no frenaron su marcha nos mantuvo en movimiento. Pero era necesario pivotear para acomodarnos y crear una nueva estabilidad. Fue así que tuvimos que revisar, modificar y optimizar muchas dinámicas y procesos que dábamos por sentados. Esta vorágine de cambios, nos ayudó también a afianzarnos como grupo y nos enseñó que podemos trabajar de manera eficiente en modalidad remota, algo nuevo para nosotros. Primera batalla ganada.

Luego, la casualidad metió nuevamente su mano y tuvimos la suerte de lanzar la primera versión de nuestro nuevo ecommerce durante uno de los picos de mayor tráfico y demanda online de la historia, alcanzando resultados que sobrepasaron todas nuestras expectativas y obteniendo un invaluable feedback de primera mano por parte de nuestros clientes y visitantes. Este impensado microclima digital que creó el distanciamiento social nos permitió obtener en semanas información que nos hubiera costado meses conseguir.
Por último, otra vez la pandemia se transformó en oportunidad al darnos durante sus primeras fases, el tiempo necesario para hacer una exhaustiva retrospectiva de cara al rebranding de la marca. Como muchos en sus casas, nosotros también revolvimos cajas y ordenamos viejos baúles. Encontramos aprendizajes olvidados, recetas, fotos y miles de recuerdos que nos llevaron a reencontrarnos con la esencia de la empresa. Entendimos que hoy más que nunca, la unión hace a la fuerza y todos abrazamos esa idea nacida en este contexto tan complejo, que se transformó en la piedra fundamental del rediseño de nuestra identidad. Fue así que en pocas semanas logramos unificar nuestras principales unidades de negocio, una batalla que hacía tiempo queríamos ganar.
Sabemos que todavía resta mucho partido por jugar, pero sinceramente creo que poder hacer esta resignificación, es esencial para terminar el primer tiempo ganando. Es momento de cambiar el cristal con el que miramos las cosas. El mundo ya cambió. Estoy convencido que estos días de reflexión y reconstrucción llegaron para que todos nos renovemos. Era necesario mezclar y dar de nuevo para que podamos salir al mundo con mucha más fuerza y enfrentar los nuevos desafíos que nos esperan. El miedo no puede ser una excusa para quedarse quieto y esperar una normalidad que ya no existe. Ya lo dice el dicho, lo lindo del miedo es que cuando corrés hacia él, sale corriendo. 
 


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