Hoy es el día de la presentación. Finalmente voy a mostrar en 45 “slides” el proyecto. Ese proyecto que me apasiona, por el que se me pone la piel de gallina con sólo imaginar que dan el OK para avanzar. Ese proyecto por el cual traté con tantas personas, quizás mañana clientes potenciales, y que estoy segura que a ellos mi propuesta les encantará.
Hoy es el día en que cierro la etapa de planificación con la esperanza de ejecutar ese plan que llevó muchísimas horas, algunas de insomnio, para generar ese valor agregado que lo convierta en un proyecto GUAUU!. Pero también aportándole el exacto equilibrio que brinda la responsabilidad de aplicar la razón junto con la pasión. Esa responsabilidad de saber que vas a influir en la vida cotidiana de la gente con este nuevo producto y que puede generar fuentes de trabajo para muchos. La responsabilidad que implica el hecho de que haya una inversión de por medio. Saber que hay una corporación que confía e invierte, o un emprendedor que destina a ello los ahorros de toda su vida. 
Hoy es el día de mostrar los “números”. Todo tipo de estadísticas y variables. Desde universo y muestra hasta mercado objetivo, tendencias, escenarios, etc. ¿Cuántos escenarios se pueden plantear? Ya incluí hasta una pandemia global... ¡Cuántas horas de Excel! 
Reviso una vez más las matrices; las tradicionales que siempre sirven, las nuevas y las que tuve que crear en esta oportunidad. No me tengo que olvidar cuando las explico lo que pude vivenciar en entrevistas, reuniones con proveedores y la percepción del colaborador actual. Un punto en una matriz es mucho más.
El precio. Precio de venta sugerido, de facturación, los sugeridos para cada participante de la cadena ¿Y si el precio no les parece? Posicionamiento por valor percibido… ¿Y si no perciben el valor? ¡Confío en que sí! Y sino puedo volver a la investigación de mercado y a las estadísticas que lo sustentan, y quizás, con la suerte de mi lado, algunos en la reunión estén dentro del target y se apasionen tanto como yo…
Distribución selectiva es lo mejor para empezar. Avanzar firme, con pie de plomo y proponiendo un negocio que se pueda escalar. Me apasiona pensar que este proyecto es replicable exitosamente en otros países, pero esos “slides” los dejo como “back up”.
La comunicación va a ser genial. Gracias a Dios existe el marketing digital y todas sus estadísticas de fácil acceso. Igual en este proyecto hay que usar también lo tradicional. Muestras para dar a conocer la novedad. ¿Y celebridades? Qué lío se armó estos días y con qué liviandad se usa la palabra marketing como sinónimo de estafa… Si se supiera todo el trabajo que hay detrás… Si todos supieran que hacer marketing es otra cosa… Celebridades en esta oportunidad no entran en el plan.
Por fin, la reunión está a punto de comenzar. Tal como lo hice a lo largo de todo el proyecto, voy a dar mi 110% una vez más. Pero una cosa tengo clara. A veces simplemente no es el momento, el contexto no acompaña o hay adversidades. Pero los marketineros hacemos esto, brindamos el equilibrio entre pasión y razón, originalidad y tradición, precio y valor. Ojalá hoy vaya todo bien, pero, sobre todo, que mañana haya un nuevo proyecto que me apasione igual.
 


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