Una de las preguntas más lindas que te pueden hacer cuando sos chico, de frente a un kiosko, es: ¿vos qué vas a querer? Elegí lo que quieras. Y ahí empieza el ir y venir de combinaciones y posibilidades que te hacen sentir superpoderoso, poder que se termina frenando con el equilibrio que ponen tus padres limitando la compra.

De igual modo, el marketing trabaja construyendo marcas, a partir del equilibrio de los deseos de todas las personas que participan en su armado: los dueños, los que las manejan, los consumidores y quienes participamos en el contacto entre ellos. 

Así, los propietarios desearán una marca muy rentable, algo que se enfrenta a veces con el deseo de quien la maneja que quiere una marca que invierta mucho y le haga crecer su carrera; a partir de estas acciones de marketing tendremos consumidores que al percibirlas aumentarán los deseos de tenerlas y así elegirán comprarlas demandándoles mantener en el tiempo el valor que le proponen. Y todo vuelve a fluir entre deseo y deseo.

Una marca es algo intangible, inmaterial, por lo que no tendrá deseos propios más allá que le definamos una personalidad. Somos las personas involucradas en desarrollarlas y comprarlas las que los tenemos y definimos qué hacer con la marca a partir de ellos. Somos los que hacemos las marcas deseadas.

Aprovechando la temática de Equilibrio que nos plantea la Asociación en este día de sus 55 años y ante un desafío profesional como el que nos apareció con la pandemia, me gustaría dejar planteado este escenario: sepamos que hay un nuevo set de deseos a partir del cual deberemos tomar decisiones. Para esto deberemos volver a hacer lo que sabemos, indagar de forma precisa a cada involucrado sobre cuáles son sus deseos y cómo deben equilibrarse con los demás, y luego decidir qué planes llevaremos adelante con nuestras marcas para mantenerlas en el negocio.

Sepamos que de nosotros, los profesionales del marketing, depende encontrar ese equilibrio y así poder manejarnos, de forma sustentable, en el momento en que cada uno se vuelva a preguntar: ¿vos qué vas a querer?
 


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