Reflexiones personales sobre cómo nos encuentra un 2020 diferente por dónde se lo analice.
1.    Equilibrio entre proyecto de vida personal/profesional/familiar.
Mi experiencia fué migrar hacia el área de Desarrollo Humano (como bien sugiere Mariano llamar a la función) trabajando cerca de donde vivo y con mucho home office hace tiempo. Sin dejar de pensarme como una persona de Marketing, entiendo que todo empieza y termina con las personas.
El valor mas escaso, en mi opinión, es el tiempo. ¿Cuántos recursos consumo en desplazarme cada día para ir a un trabajo que puedo hacer desde mi lugar donde vivo? En nuestra región AMBA/Metropolitana, para calificar en una búsqueda laboral, no puedo considerar a alguien que vive en Lomas de Zamora para trabajar en Pilar. Si bien el tiempo es una creación humana, al igual que el dinero y casi todo en nuestra civilización, no podemos ir a comprar tiempo al supermercado, como dice Pepe Mujica.
 
2.    Equilibrio entre el consumo consciente y el impacto de mis elecciones como consumidor.
La sustentabilidad que alguna vez tocamos en casos del Premio Mercurio tiene que ser algo central en los objetivos y acciones en ámbitos públicos y privados, casas de estudio e institutos de investigación. Mi experiencia como consumidor respecto a este tema me trae a colación, por ejemplo, el packaging y mis elecciones frente a una góndola, y la contradicción de decirnos querer ser sustentables y a la vez consumir cada vez mas toneladas en embalajes que podrían ser evitados. Donde vivo tenemos una política de reciclables que llena bolsas verdes cada vez mas rápido con cartón, plástico, vidrio y demás. La pregunta es cómo cambiar la forma de acceder al producto físico que no sea (solamente) volver al almacén de la esquina a comprar galletitas o harina suelta envuelta en un papel madera. Parafraseando a Harrison Ford: los humanos necesitamos al planeta, no al revés. Nos falta des-centrarnos hacia lo sustentable después de estar centrados "sólo" en las personas como consumidores.
Cambiemos el mundo para que el planeta se salve sólo.
 
3.    equilibrio entre lo empírico y el aporte del conocimiento teórico a la gestión de las organizaciones.
La mayoría de mis clientes son PyMES y algo que es bien recibido es el asesoramiento en gestión integral, desde planificación hasta comunicación pasando por la selección, capacitación y retención de personas con fines laborales. No sólo tener como consultores a contadores y abogados. La clave entiendo está en la apertura mental del dueño, lograr que deposite confianza en trabajar con alguien que lo acompañe a tomar mejores decisiones. ¿Cómo detecto si mi cliente, o prospecto, va a ser receptivo a incorporar ideas que no sean las de él y las haga propias? Hay un gran campo para trabajar en mejorar la gestión de las PyMES, partiendo de la base que generemos confianza desde los clientes hacia nosotros como profesionales. Pero primero hay que tener confianza en uno mismo, saber cómo hacer las cosas y tener herramientas con qué hacerlo.

Como los equilibristas, la gracia está en seguir caminando, no en quedarnos quietos y caernos.
 


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