Me pregunto ¿cómo hacemos los seres humanos para mantener el sano equilibrio en todos los aspectos de nuestra vida, todos los días? Y si eso ya de por sí es difícil, alguien sabe ¿cómo hacerlo en una pandemia?

Las respuestas a estas preguntas equivalen a la cantidad de personas que existen en el mundo, pero elijo relacionarla con una frase de Goethe, “hablar es una necesidad, escuchar es un arte”.

Tomando esta frase y aplicándola a nuestro todos los días, en este contexto en el que se puso en jaque lo que es verdaderamente “esencial” y el “resto de las cosas” cotidianas de nuestra vida, creo que es un buen momento para repensarnos, para reflexionar en el cómo y en el qué hacemos desde las agencias y marcas, para llegar al consumidor con nuestros mensajes. ¿Es esencial lo que tengo para decir? ¿Desde qué lugar vamos a pararnos frente a un escenario que cambia día a día y nos interpela a ser distintos y relevantes, a ser más flexibles que nunca y sobre todo a adaptarnos? 

En eso creo que hay que trabajar, en encontrar nuevas formas de ser escuchados y que nos quieran escuchar. Porque hoy, con la distancia obligatoria, la escucha se transformó en la acción protagonista de los queremos contar historias. El mundo digital a través del social listening abrió un camino sin límites para lograr esto, pero está en nosotros potenciarlo y llevarlo al siguiente nivel, renunciando a veces a lo que “la marca quiere decir” y aceptando lo que “el consumidor quiere escuchar”. 

Entonces, retomando la frase inicial “hablar es una necesidad, escuchar es un arte”, el desafío más grande que tenemos es aprender o mejorar nuestra forma de escuchar, derribando patrones de pensamiento antiguos y abriéndonos a nuevas formas de pensar nuestras ideas, tomando la opinión del consumidor como eje central de nuestra estrategia, llevándoles la solución verdadera a sus necesidades, en un lenguaje cercano, a través de personas a las que pueden considerar pares y con mensajes más terrenales con los que se sientan identificados. 

El valor de las marcas está en su propósito, en la forma en que nos brindan la solución a nuestras necesidades y el consumidor es quien tiene el poder de la percepción, ¿cómo las ven? ¿qué piensan de ellas? Comparten los mismos valores? Y en función de ello eligen.

Si escuchamos de forma más activa y delineamos una estrategia de comunicación con esos insights, seguramente los resultados sean más beneficiosos para ambos lados, porque en definitiva, las relaciones se construyen de a dos.


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