En tiempos de Covid-19, todos estamos frente a un gran desafío. Pero, por sobre todo, ante una gran incertidumbre. Nuestros deseos de marca pueden verse truncos ante la
necesidad de los consumidores, de nosotros mismos del otro lado del mostrador.
Hay que encontrar un equilibrio que permita que todo aquello que deseamos marcariamente pueda tener un correlato en el consumidor. Todo aquello que
construyamos hoy frente a un contexto cambiante como el que vivimos, nos va a permitir salir aireosos a futuro.
No sigamos comunicando solo lo que nosotros como marca deseamos, seamos concientes, más que nunca, de lo que necesita el otro. EMPATICEMOS. Dejemos los
artilugios románticos y aspiracionales y bajemos a tierra. Seamos aún más cercanos.
Enfrentemos el desafio de ser más humanos. Serlo nos hace más iguales.
Construyamos comunicaciones que no potencien necesidades por fuera de las necesidades. Salgamos al mundo desde nuestros escritorios y sin salir de nuestras
casas en busca de ese impacto individual que cada uno absorve frente a las adversidades, que es lo que debemos rescatar para que como marca podamos
desarrollar una diferencia.
Construyamos dialogos por fuera de nuestro entorno. Quien pueda salir de él y de su ombligo, también podrá salir sanamente beneficiado en su futuro inmediato. No
importará no solo lo que se haga sino también lo que diga. Incluso cuando no alce la voz ni tome la palabra.
Es el momento donde volvemos a barajar de cero y donde deberemos poner toda nuestra creatividad para repensarnos. El mundo ha cambiado y con ello, cada uno de
nosotros. En la medida que podamos entender que lo que hacíamos ya, quizás, no sirva en estos nuevos tiempos; tendremos el compromiso de volvernos seres más
primitivos en cuanto nuestros deseos y ponerle esa cara a las necesidades. Allí quizás podremos ver un equilibrio preciso para que las marcas y los consumidores se asocien
en este nuevo mundo que vendrá. El impacto social y económico nos va a poner en el lugar donde siempre deseamos estar, en ese lugar donde todo está por inventarse.
Aunque quizás esta vez, todo ya lo esté. Solo necesitamos un nuevo empuje que nos permita tomar positivamente esta nueva normalidad para construir una nueva
cosmovisión del mundo. Quizás lo que menos creíamos posible, hoy puede hacerse realidad. Demasiado incierto será este futuro inmediato aunque seguro seguirá igual
de inquietante, como lo ha sido siempre.
¡Gracias a la Asociación por la invitación y muy felices 55 años!
¡Feliz día del marketing para todos!


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