A la luz de los acontecimientos, pareciera que estamos ante un cambio de paradigma global, esta pandemia nos sorprendió con la fuerza expansiva de una bomba atómica, se mostró en la bravura de un ínfimo virus y en la fragilidad de finitud de lo humano.

El mundo se frenó estrepitosamente. ¿Qué nos pasó? ¿Qué fuerza misteriosa sin precedentes logró detenernos a todos caso por igual?

Sin dudas, el futuro podría ser bien distinto al pronosticado tiempo atrás y como siempre, habrá adeptos y detractores de los cambios sugeridos. Y muchos dirán que nada será igual. Sin embargo, el Marketing sustentable, bien entendido, honesto, sensible, atento, no cambiará,  permanecerá en su constante evolución. ¿Por qué? Porque el más sólido de los argumentos es que, el Marketing, se centra en el ser humano, en lo más profundo del sentir humano, en satisfacer las necesidades más básicas y lograr sin tanta parafernalia, el objetivo buscado, luego vendrán los agregados y diferenciadores necesarios para destacarse. Porque esta circunstancia, nos mostró que siempre debemos volver a lo importante, a las fuentes, a lo simple, al sentido común, a lo humano.

Porque hoy el valor “Salud” recobró la importancia que siempre debió tener. El valor de la vida al aire libre, de las reuniones más pequeñas con familiares y amigos; de los placeres más simples como el de un buen plato de comida elaborado en casa, en familia, de realizar las tareas no por los hijos sino con los hijos, de limpiar la casa juntos de la forma más inteligente, de podar nuestras flores, de sembrar una huerta en el balcón… y otros tantos etcéteras.

Porque hoy el espíritu humano brilla más que nunca en la creatividad de tantos emprendedores, en la necesidad de adquirir nuevos conocimientos y destrezas. Porque en esta “nueva normalidad” hay un nuevo equilibro, se compra tanto al almacén de barrio para ayudar a esos de carne y hueso que nos cruzamos día a día, como en las tiendas en línea. Se intenta ayudar al que la pelea en la calle, como al que está trabajando en casa. 

Hoy celebramos el Día del Marketing sin estridencias, sin grandes aglomeraciones, pero ¿quién dijo que no lograremos hacerlo mucho más colaborativo, mucho más simple, mucho más federal, mucho más democrático en cuanto a que a todos se nos ha permitido el privilegio de ser inspiradores, desde nuestra visión, ser grandes desde lo simple, desde lo pequeño, tan sustentables en la convicción de aportar nuestro granito de arena…

Celebrar el Día del Marketing, ahorrándonos varias estridencias, para invertir en muchas alegrías, que nos hagan sentir auténticos, amables, o… simplemente más humanos!

 


COMPARTIR