Antes de comenzar les quería comentar el significado de un auriga, el cual era quien debía conducir la biga, vehículo ligero tirado por dos caballos, que era el medio de transporte de algunos romanos. 

                                                 

                                                               (Auriga Romano )


 

Recuerdo, hace 10 años caminando por el barrio chino entrar en un negocio de ropa a preguntar por una remera que me gustó en vidriera, en esos tiempos era cadete de una empresa y recorría Buenos Aires en colectivo, por lo que iba conociendo negocios de muchas zonas; así que entré con la ilusión de saber sobre otros colores a ese modelo que me había llamado la atención. 

“Hola, ¿buen día de la remera que tiene en vidriera, tiene otros colores”? 

A lo que el vendedor me responde:

“no, lo que ves es lo que hay” 

Reconozco que me molestó y de hecho había otros modelos para “ver”, pero ante una respuesta tan antipática, dejé el local al instante. 

 A lo que me hizo plantearme si lo que el vendedor tenía en vidriera es lo que la gente compraría, ya que el estilo joven del local era recíproco al tipo de producto que ofrecían (para un público de mayor edad).

De chico siempre me quedaba de noche viendo “El Show del Clio”, programa televisivo que muchos conocen, y a raíz de una mala impresión, me pregunte si como consumidores tenemos siempre que comprar lo que nos quieren vender. A lo instantáneamente me di cuenta que no debería es así!! Desde ese momento tome una de las decisiones mas importantes, estudiar Marketing. ¿POR QUÉ? Para poder ofrecer un abanico de oportunidades que sean las que el usuario espera revisar, y así elegir la que mas le convenga. 

Como es una profesión abarcativa, conocí mucha gente, de muchos conocimientos variados y realmente me dí cuenta de que todo el mundo utiliza el marketing. Si todos tenemos un poco de esto, ¿lo usamos correctamente? 

Es así como años más tarde ingreso a Red Link, y a empaparme con el mundo financiero. No como consumidor, sino como productor de servicios. 

¿Quién lo hubiera pensado? 

A lo cual, estaba terminando la carrera que con tanta incertidumbre inicié, pero nunca quité la motivación y la materia final “Comportamiento del Consumidor” fue el broche, entre las cuales una de las preguntas fue describir y ejemplificar el “Punto de equilibrio”. 

Sin embargo, a estas alturas el recibirme se transformó en un deber, una obligación y aquel día se mostraba ante mis ojos. Algo así como terminar una relación de amor y odio, que te hace madurar, con el intercambio de sentimientos que eso te produce.

Sucede que curiosamente, desde la empresa me invitan a la fiesta de la Asociación Argentina de Marketing. ¡Si! A la Asociación que agrupa a los profesionales, algo así como la fiesta con tu grupo de colegas, donde todos hablan el mismo idioma, habiendo estudiado toda la carrera, representando a mi empresa, en resumen, iba a estar en la fiesta a la que ningún profesional del Marketing se quiere perder.  (¡claro que lo primero que paso por mi mente es si la anfitrionaba Juan Gujis! Jaja) 

 

Curiosamente, la fecha coincidía con el ultimo parcial de la carrera (la tesis pude adelantarla) pero esta fecha era inamovible, por lo que entre en lo que se llama Conflicto de Intereses entre lo que debía hacer y aquello que me interesaba mucho conocer y sabía que generaría un hermoso regocijo.  

Claro que renuncié a eso, y me presenté a dar la ultima materia. El resultado fue el siguiente:

 

                                   

El cartel lo hice con un letrero de no pisar, y un fibrón que me prestaron en la librería. (Perdón UDEMM! )

Imaginen mi emoción, ese sentimiento hermoso que te eriza la piel, cuando llegas a la cima de una montaña, a un destino de viaje, ¡a TU destino! 

Como cualquier persona, todo el esfuerzo que dedicamos en nuestro trabajo, nuestra entrega y dedicación, ¡son actitudes que tenemos con el objetivo de trascender, ir más allá de lo que esperamos… y así fue! Y siempre lo será. 

Hoy me toca estar desde el lugar donde se construyen las ideas de los stakeholders, donde el valor agregado es la labor de uno, y el resultado se ve en la calidad de vida de las personas, en una empresa que de calidad humana sabe y mucho. 

Es por eso, que agradezco la oportunidad de ser disertante en este Marketing Day y poder compartirles que como seres humanos siempre tendremos que dominar nuestros sueños como el auriga domina a sus caballos, templando la fogosidad del corcel negro (el placer) y acompasarlo con el blanco (el deber) para poder correr sin perder el equilibrio. (Platón) 

 

¡Muchas gracias!


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